Irte a la cama, para ti, sí que es cosa seria. Miras la
televisión hasta bien tarde, y sólo la apagas cuando sientes que el
sueño se ha apoderado de ti. Ni bien todo queda en silencio, sientes
que tu cuerpo vuelve a llenarse de vida.
Comienzas a pensar en distintas cosas e intentas mantener la
mente en blanco para poder dormir.
No lo consigues. Cuentas ovejas. Cuentas de cien a cero.
Prendes y apagas la televisión varias veces hasta que,
finalmente, quién sabe a qué hora, te quedas dormido. Cuando suena
el despertador, estás tan cansado como si hubieses pasado toda la
noche de parranda.
¿Quieres saber cómo dormir mejor? De tanto en tanto, todos
tenemos problemas para conciliar el sueño. No obstante, tú puedes
facilitar el proceso siguiendo unos simples consejos.
A continuación, Enplenitud te ofrece una lista con consejospara
unas noches más reparadoras.
Técnicas para dormir mejor
Disminuye la cafeína
Para ponerlo fácil: la cafeína te mantiene despierto. Y puede
estar en tu cuerpo durante más de lo que te imaginas —más de 14
horas—.
En consecuencia, si bebes una taza de café (o de cualquier otra
bebida que tenga cafeína) antes del mediodía y aún estás despierto a
la medianoche, la cafeína puede ser responsable.
Cortar la ingestión de cafeína al menos cuatro o seis horas antes
de irte a la cama puede ayudarte a dormir más fácilmente. Si has
consumido demasiada cafeína, por cualquier motivo, prueba comiendo
carbohidratos —como pan o galletitas— para ayudar a reducir sus
efectos.
Evita el alcohol
Son muchos los que toman alguna bebida alcohólica antes de ir a
la cama porque creen que esto les ayuda a conciliar el sueño.
Si bien esto puede ser cierto inicialmente, el alcohol también
tiene la capacidad de ocasionar problemas del sueño como
consecuencia de sueños menos reparadores.
Relájate antes de ir a la cama
El cansancio no sólo atenta contra tu felicidad, sino que también
ocasiona caos en tu sueño. Para evitarlo, desarrolla algún tipo de
ritual que te permita quebrar la conexión entre el estrés de todo el
día y el momento de ir a la cama.
Estos rituales pueden ser cortos y durar 10 minutos o ser largos
y extenderse por una hora.
Algunas personas encuentran relajante confeccionar una lista con
todos los elementos estresantes del día, junto a un plan para
abordarlos —esto último puede usarse a modo de conclusión o cierre
del día—.
Combinar esta técnica con un período de relajación —tal vez,
leyendo algo liviano, meditando, practicando una sesión de
aromaterapia, estirando los músculos, o dándote un baño caliente—
también puede ayudar a un mejor sueño. Y ni se te ocurra mirar al
reloj. Ese “Tic-Tac” sólo conseguirá volverte loco.
Ejercita en el momento adecuado (para ti)
El ejercicio regular puede ayudarte a tener un buen sueño por las
noches. La periodicidad y la intensidad del ejercicio parecen jugar
un rol protagónico en sus efectos sobre el sueño.
Si eres del tipo de personas que se energizan o están más
despiertas después del ejercicio, entonces será mejor no hacer
actividad por las noches.
El ejercicio regular por las mañanas puede ayudarte a aliviar el
insomnio, según concluye un estudio de reciente publicación.
Mantén tu dormitorio tranquilo, oscuro, y confortable
Para muchas personas, incluso el ruido más ligero y la luz más
tenue pueden perturbar el sueño —como el ronroneo de un gato o la
luz de tu laptop o del televisor—.
Usa orejeras, persianas o cortinas, un acondicionador de aire, y
todo lo que sea necesario para crear un ambiente ideal para fomentar
el sueño.
Y si necesitas levantarte por las noches, no uses la luz del
techo. En cambio, emplea una pequeña luz de noche para abrirte paso.
Las temperaturas ideales para dormir están entre los 20 y los 22
grados Celsius. Temperaturas por sobre los 23 grados y por debajo de
los 12 pueden perturbar el sueño.
Come en forma adecuada
Intenta no irte a la cama demasiado hambriento, pero tampoco
comas en exceso durante la cena. Una panza extremadamente llena
pueda mantenerte despierto.
Algunos alimentos, por su parte, pueden ayudarte a conciliar el
sueño. La leche contiene triptófano, que es una sustancia
favorecedora del sueño.
Otros alimentos que ayudan a dormir son: atún, calabaza,
alcachofa, aguacate, almendras, huevos, col de la china,
melocotones, nueces, damasco, avena, espárragos, papas, trigo negro,
y bananas.
Asimismo, intenta no beber nada después de las 8 p.m. Esto puede
hacer que te veas obligado a levantarte a ir al baño durante la
noche.
Restringe la nicotina
Al fumar un cigarrillo antes de ir a la cama —aunque pueda
parecer relajante— no haces más que introducir un estimulante en tu
torrente sanguíneo. Los efectos de la nicotina son similares a los
de la cafeína.
La nicotina puede mantenerte despierto por las noches. Debes
evitar fumar particularmente cerca del horario de ir a la cama y si
te despiertas en medio de la noche.
Evita las siestas
Dormir la siesta sólo empeorará el asunto si normalmente tienes
problemas para dormirte. Si duermes una siesta, procura que sea
corta. Una siestecita de entre 15 y 20 minutos, ocho horas antes de
ir a la cama puede ser rejuvenecedor.
Las mascotas fuera de la cama
¿Tu mascota duerme contigo en la cama? Bien, esto también puede
hacer que te despiertes por las noches, ya sea por alergias o por
los movimientos del animal. Será mejor que obligues a Colita a
dormir en su cucha.
Evita mirar TV, comer, y discutir asuntos emotivos en la cama
La cama sólo debe usarse para dormir y para el sexo. De lo
contrario, puedes terminar asociándola a otro tipo de actividades
que te dificulten el sueño.
Y ahora, ¡a dormir bien se ha dicho!