El intervalo entre cada embarazo es una de las preocupaciones
habituales en la pareja y uno de los motivos de consulta más
frecuentes en Ginecología y Obstetricia. En Medicina a este
intervalo de tiempo entre el final de un embarazo y el comienzo del
próximo lo denominamos Intervalo Intergenésico. Es habitual que,
luego del primer parto, transcurridos los días del puerperio, la
mamá plantee en el consultorio la siguiente pregunta: “¿cuanto
tiempo tengo que esperar para buscar un nuevo embarazo?”
Es sabido, tanto por parte de los médicos como de las pacientes, que
un intervalo corto aumenta diferentes riesgos para el próximo
embarazo. Si tenemos en cuenta los riesgos del próximo bebé,
intervalos menores de dos años aumentan la tasa de parto prematuro y
de bajo peso al nacer. Este riesgo es aun mayor si el intervalo
entre ambos embarazos es menor de seis meses. Ante esta situación
son más frecuentes la anemia materna, la rotura prematura de
membranas y las hemorragias de la segunda mitad del embarazo.
Por otro lado, dichos riesgos, aumentan cuando el intervalo se
prolonga por más de cinco años. En este caso, no solo hay una mayor
tasa de prematurez y bajo peso al nacer, sino también un aumento en
la frecuencia de hipertensión arterial durante el embarazo.
Todos estos resultados persisten aún si consideramos, y controlamos,
otros factores que podrían contribuir a determinar los mismos como
la edad de la madre o su nivel socioeconómico.
La importancia de asesorarse
Cuando el parto es por cesárea, el riesgo de rotura uterina durante
el trabajo de parto del siguiente embarazo se duplica cuando el
intervalo entre ambos embarazos es menor de dos años. Sin embargo,
un intervalo menor de dos años no constituye una contraindicación
para una prueba de parto en mujeres con cesárea previa, y la
desición de intentar el parto normal en estas pacientes será
consensuada con el médico obstetra.
Una situación diferente surge después de un aborto. Si bien el deseo
de una nueva y diferente experiencia lleva a querer acortar los
tiempos, un intervalo menor de seis meses no es recomendable, el
mismo se asocia a una mayor tasa de parto prematuro y recién nacido
de bajo peso y, por otro lado, para poder analizar, y eventualmente
corregir algunos de los factores relacionados con la pérdida del
embarazo, es importante planificar el próximo embarazo, previa
consulta con el médico Tocoginecólogo.
Toda la evidencia apunta a establecer que, el mejor intervalo de
tiempo entre dos embarazos, es de dos a cinco años. Esta
consideración debe agregar otros elementos que son de gran
importancia. Si el embarazo se logra en el primer año, el mismo se
superpone, e interrumpe, la lactancia materna, con todo lo que ella
significa para el bebé. Y si el embarazo ocurre en el transcurso del
segundo año, coincide con la crianza de un niño deambulador, con
todo lo que ello significa para la mamá.
Es por todo esto que, más allá de nuestra tendencia a “agendar”
estas desiciones, es importante asesorarse acerca de los distintos
riesgos y consultar al especialista en el marco de la planificación
de los embarazos.