Además de conocer la calidad de la visión, tomar una instantánea
del ojo puede ayudar a diagnosticar una diabetes. A través de esa
imagen, obtenida con una cámara de especiales características, un
grupo de expertos de EEUU ha sido capaz de valorar los niveles de
autofluoresencia en la retina, un dato que indica si el paciente
sufre una retinopatía, enfermedad corriente entre los diabéticos y
una de las principales causas de ceguera.
Hace unas semanas los 'Archives of Ophthalmology' se hacían eco de
un pequeño estudio, con 42 pacientes, en el que se describe la
citada medición, que vendría a complementar a la tradicional
análisis de la glucosa para definir si un paciente padece diabetes.
"La hiperglucemia provoca estrés en las mitocondrias -las encargadas
de suministrar energía a las células- y muerte celular de los
tejidos, poco después de que el trastorno se haya establecido y
antes de que el daño pueda ser diagnosticado con los métodos
clínicos actuales. Esto sugiere que medir la actividad metabólica de
las mitocondrias podría ser útil como indicador precoz de la
enfermedad", apuntan los autores del trabajo, procedentes de la
Universidad de Michigan (EEUU)
Para valorar la actividad metabólica, los expertos decidieron
contabilizar la presencia de flavoproteínas, que suele aumentar
cuando las mitocondrias no funcionan de manera correcta o con la
muerte celular. Las citadas flavoproteínas se caracterizan por
emitir una autofluorescencia verde que es precisamente la que puede
indicar que algo no funciona correctamente (mayor fluoresencia,
mayor daño en el tejido).
Fluorescencia más intensa
A pesar de la clara limitación que supone la pequeña muestra de
participantes, el trabajo muestra algunos resultados interesantes.
Como norma general, la intensidad de fluorescencia (FA) en el tejido
de los diabéticos (15 con diabetes tipo II y seis con diabetes tipo
I) fue más elevada que en los pacientes control, con los que se les
comparó, y con independencia de la edad del sujeto.
"Los individuos con una FA anormalmente alta se someterían a un test
de tolerancia a la glucosa. Si éste resultase normal, abriría las
puertas para investigar otras causas de disfunción del tejido
ocular", propone el documento.
Los especialistas también proponen echar mano de la intensidad de la
fluorescencia celular en la retina para abordar la evolución de la
diabetes. "En contra de lo que sucede con la medición de la glucosa,
las elevaciones de la FA reflejan el actual daño en el tejido y
pueden motivar al paciente y a su especialista a intensificar el
seguimiento de la enfermedad".
Los propios autores del trabajo destacan que la técnica empleada
todavía tiene que mejorarse, para impedir la obtención de datos
sesgados, y probarse en ensayos de mayores dimensiones. No obstante,
se aventuran a afirmar que la medición de la fluorescencia podría
superar a la de otros factores que actualmente se emplean para
conocer la actividad metabólica.