La salud en unos Juegos Olímpicos ahumados


 
 

Una intensa lucha contra el dopaje y contra la contaminación china marcarán la competición de este año

La antorcha olímpica sigue su recorrido y quedan pocas semanas para que culmine su 'viaje de la armonía' en Pekín, ciudad china que albergará las XXIX Olimpiadas. Pero, ¿todo está a punto? El Gobierno chino parece que ha hecho sus deberes, aunque aún tiene una asignatura pendiente: la contaminación. En los últimos meses ha trabajado con ahínco para mejorar la calidad del aire a través de diversas medidas como la plantación de millones de árboles en la capital, el cierre de industrias o el límite de circulación de vehículos por las calles de la ciudad. En este sentido, el presidente del Comité Olímpico Internacional (COI), Jacques Rogge, confía en que "la contaminación atmosférica no tenga un impacto importante en los Juegos Olímpicos (JJ.OO.)", que se desarrollarán desde el 8 hasta el 24 de agosto.

No obstante, los expertos se muestran más prudentes y advierten de que los niveles de polución de Pekín podrían limitar la capacidad de ejercicio de los deportistas de élite (reduciendo la función pulmonar y perjudicando el aparato cardiovascular) sobre todo los de atletismo, ciclismo, hípica, remo y todos los que entrenan en el exterior. La doctora Cristina Martínez, coordinadora del área de medio ambiente de la Sociedad Española de Neumología y Cirugía Torácica (Separ), recomienda "acondicionar el lugar donde estarán acomodados los deportistas para limitar la presencia de contaminantes, disponer de un espirómetro portátil y un medidor de óxido nítrico en la villa olímpica y llevar mascarillas de carbón activado como precaución para momentos de cierta peligrosidad ambiental".

Cuidados médicos

Los casi 300 deportistas españoles que participarán en la competición tienen garantizada una adecuada atención sanitaria. Antes de ir pasan una serie de exámenes médicos y se someten a pruebas antidopaje. Si tienen alguna patología, como asma o diabetes, se pide una autorización para poder llevar los fármacos indispensables.

Por su parte, Silvio Rubio, presidente de la Comisión Médica del Comité Olímpico Español (COE) explica a BIEN que "desde España irán unos 15 médicos y 20 fisioterapeutas con un completo botiquín (medicinas de todo clase, aparatos diagnósticos y otro tipo de material). Aunque allí está disponible una farmacia que facilita las recetas necesarias siempre que estén permitidas". Durante los días de competición los deportistas participarán en un programa de salud bucal.

Una vez iniciados los Juegos Olímpicos, añade, lo normal es atender lesiones musculares causadas por sobrecarga y otro tipo de enfermedades comunes como problemas dermatológicos o respiratorios, gastroenteritis, diarreas... Por contra, los daños deportivos son poco frecuentes por su buen entrenamiento y más o menos en estos campeonatos sólo se suelen producir dos o tres lesiones graves. "Los controles médicos dependen de cada disciplina y los informes resultantes se pueden utilizar para posteriores estudios epidemiológicos. Lo que se vigila mucho es el dopaje, por eso hay que cuidar mucho que los participantes no se lleven medicamentos que les aconseja su mamá. Los médicos nos responsabilizamos de la ética de los deportistas", precisa Rubio. A su juicio, la lucha contra el dopaje no es fácil porque "la industria va por delante, siempre descubrirá algo que no se detecte en los análisis, aunque ha mejorado".

Se estima que habrá más de 3.000 voluntarios que participarán en el área sanitaria y el Gobierno chino, que ha declarado la política de unas "olimpiadas sin humo", intensificará los programas de salud pública durante el certamen.

La nadadora María Peláez, una veterana en los JJ.OO.
María Peláez es una leyenda del deporte español por haber logrado proclamarse campeona de España en 50 ocasiones, y por ser la segunda deportista (después de Arancha Sánchez Vicario) que participará en cinco JJ.OO. Esta malagueña de 30 años —que competirá en los 200 estilos— comenta a BIEN que ya ha pasado una serie de revisiones médicas además de los dos rutinarios controles antidopaje. En Pekín la asistencia médica está garantizada, dice. "Nosotros [equipo de natación] iremos unos días antes a Japón para adaptarnos al horario y a China llegaremos el 5 de agosto. Este año es importante la hidratación por la excesiva humedad del ambiente, así como beber agua embotellada para evitar problemas gastrointestinales e intentar dormir bien", precisa. La dieta depende de cada disciplina: "Yo intento comer variado y de forma equilibrada. En el comedor hay de todo".

¿Y los niños?
Un 20 por ciento de niños o jóvenes deportistas de alta competición vive situaciones de riesgo como explotación, abusos, etc.; y un 10 por ciento es víctima de violación de sus derechos fundamentales (maltrato, castigo psicológico, entrenamientos excesivos...), según un informe de la ONG Save the Children.

Miguel del Valle, vicepresidente de la Federación Española de Medicina del Deporte, asegura que "hay que combatirlo, aunque esta tendencia de explotación decrece. En España se frenó hace tiempo".

Un exhaustivo control antidopaje
Esta vez el Comité Olímpico Internacional —agente encargado de la lucha contra el dopaje en el periodo olímpico— intensificará su lucha. En concreto, se realizarán 4.500 análisis para detectar alguna sustancia ilegal, un 25 por ciento más que en los Juegos de Atenas. "De ellos, 900 serán análisis de orina y de sangre. Fuera de competición se podrán hacer controles desde el día 27 hasta la clausura en cualquier lugar (entrenamiento, en la villa olímpica o en otro lado )", detalla Rubio.

A su juicio, los deportistas de fuerza (lucha, halterofilia) y de velocidad son los más susceptibles de doparse, aunque cada vez son más conscientes. En los JJ.OO. anteriores se detectaron 21 ó 22 positivos "una cifra que avala la lucha antidopaje".

 

 

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