Eso concluyó un estudio de la Universidad de Zurcí, presentado en
la vigésima Conferencia de la Sociedad Internacional de Estudios del
Humor, clausurada en la localidad madrileña de Alcalá de Henares.
En este foro, el profesor alemán Willibald Ruch explicó por qué
ciertas personas sienten pánico y vergüenza cada vez que oyen una
risa, un gesto que ellos interpretan como un ataque.
"La catagelofobia puede originarse porque una persona haya sido
humillada en la escuela o en el trabajo, con lo que interpreta el
humor como un arma, una manera de hundir", explicó el profesor Ruch.
Los individuos que padecen esta afección tardan más tiempo del
normal en recuperarse después de una burla y posteriormente evitan a
la persona que se rió de ellos, así como el lugar donde ocurrió el
hecho.
"Todo el mundo hemos sido blanco de una burla alguna vez en nuestras
vidas pero los catagelofóbicos son más susceptibles y sensibles a
que se rían de ellos", aseveró.
En uno de los experimentos que ha llevado a cabo para estudiar las
características de esta fobia, Ruch hizo a los sujetos de estudio
escuchar 20 tipos de risa (amistosa, nerviosa o malévola) y les
pidió que identificaran de qué humor estaba la persona cuando reía.
"Cuando oían una risa malévola, asumían que esa persona se burlaba
de alguien, pero con la amistosa pensaban lo mismo porque tienen una
visión distorsionada de lo que es la risa", apuntó.
En otro de los experimentos, se pedía a los sujetos que mirasen
fotografías de personas sonriendo con desprecio, de manera falsa o
de pura alegría, y los afectados por la fobia a la risa detectaban
en todos los tipos de gesto la misma amenaza.
Durante los últimos tres años, Ruch y su equipo de la Universidad de
Zúrich han llevado a cabo un estudio que ha analizado el fenómeno de
la catagelofobia en 75 países de todo el mundo y que les ha
permitido averiguar qué índice de personas padecen esta afección en
cada una de las naciones estudiadas.
Así, Japón encabeza el ránking de los 75 países, con el mayor
porcentaje de catagelofóbicos, mientras que el Reino Unido es el
territorio de Europa donde más abundan, y España se sitúa en una
posición intermedia.
Aunque aún no han sido publicados los datos exactos de todos los
países, sí avanzó algunos de esos índices, como el de Alemania (12
por ciento) o Suiza (el 5 por ciento).
"Queremos investigar qué hace peculiares a los países con índices
altos de catagelofóbicos, qué tienen esas naciones en común, pero
esto nos llevará un tiempo", añadió Ruch.
Willibald Ruch y su equipo están trabajando para encontrar una
fórmula que permita a los catagelófobicos disfrutar de la risa como
lo hacen los demás porque, en palabras del profesor, "el humor es
uno de los factores que hacen que la vida merezca la pena".