Deporte no debe ser un suplicio para los niños,
dice informe de Save the Children


 
 

Aunque reconoce que repercute de manera positiva en el desarrollo físico, mental y moral, la entidad afirma que también podría llegar a causar severos daños físicos y emocionales.

Eso ocurre cuando el deporte deja de ser una actividad lúdica y complementaria y se convierte en un elemento de presión por parte de los adultos.

Los daños vulneran derechos fundamentales como la salud y la sana recreación de los menores de edad.

Aunque no fue su caso, la tenista colombiana Fabiola Zuluaga recuerda que conoció a muchos niños para quienes los entrenamientos deportivos eran todo un calvario.

"A muchos niños los presionaban los papás, y sufrían mucho por eso", dice Zuluaga, hoy en el retiro y dedicada a su esposo y a su hijo Jacobo. "Hay papás intensos que se meten en los entrenamientos, que obligan a sus hijos a entrenar así estén cansados. Quieren que sean lo que ellos no pudieron ser", afirma.

Ahora, fuera de las canchas, Zuluaga siente que dejó de hacer muchas cosas normales de las niñas, como tener amigas, jugar o ir a una fiesta. Incluso, tuvo que dejar el colegio y se alejó de sus padres debido a sus constantes viajes.

"Me siento en deuda conmigo porque dejé de vivir muchas cosas, pero no me arrepiento porque a mí nadie me presionó para que fuera deportista. Fue mi elección, y los resultados de mi carrera fueron muy buenos", cuenta Fabiola.

Sin embargo, muchos niños deportistas no han contado con su buena suerte, pues prácticamente los obligan a entrenar entre dos y tres horas al día, mínimo cinco días a la semana, en contra de su voluntad.

Así lo afirma el ortopedista pediátrico Juan Carlos Rodríguez Alvira, docente en esa área en la Universidad del Rosario, quien es enfático al sostener que el deporte en los niños debe ser una actividad recreativa y no competitiva.

En su consultorio, en Bogotá, ha recibido innumerables casos de niños deportistas lesionados como consecuencia de entrenamientos muy largos y exigentes.

"Esta situación se presenta por la presión de los padres, los entrenadores, y especialmente de los patrocinadores", comenta el especialista y afirma que esta es una forma 'callada' de maltrato y trabajo infantil.

También hay complicaciones desde el punto de vista médico

Estas aparecen porque la estructura ósea de los niños es muy diferente a la de los adultos.

En el caso de las fracturas, suelen camuflarse porque la membrana que cubre los huesos, debido a su grosor, en la mayoría de casos no permite inflamación y no se detecta a simple vista.

Así sucedió a un adolescente bogotano de 15 años que sueña con ser un gran futbolista, y quien a comienzos de enero de este año sufrió una lesión a la altura de la pelvis. En la escuela de fútbol a la que pertenece, en el sur de la ciudad, le dijeron que se trataba solo de un tirón. Pero después de cuatro meses de dolores, una radiografía demostró que se trataba de una fractura.

El joven se sumió en una gran depresión, pues ha bajado su nivel deportivo y perdió la oportunidad de ingresar a la selección prejuvenil de Bogotá. "Quiero ser un gran futbolista, no solo por mi, sino por mi familia. Quiero darles un mejor futuro", indica este estudiante de grado décimo.

En el Reino Unido 2.600 gimnastas acuden cada año al hospital con lesiones

De acuerdo con el estudio de Save the Children, son menores de 16 años y los golpes son provocados por el ejercicio físico.

El 15 por ciento de las niñas deportistas corre el riesgo de sufrir trastornos alimenticios como la anorexia, ocasionados por las estrictas dietas.

También de padecer otros problemas de crecimiento, como la disfunción menstrual y la osteopenia o pérdida de la masa ósea prematura, dos dolencias causadas por las exigencias del deporte de alta competición.

Las otras implicaciones, no menos graves, son las psicológicas. Muchos de estos niños reciben maltrato tanto de sus padres como de sus entrenadores, que los presionan para que alcancen mayores logros.

Por tanto, los privan del juego, del descanso e incluso del sueño, y los maltratan no solo física sino verbalmente.

Según el médico deportólogo Ricardo Alberto Gutiérrez, en algunos casos los padres ven en el niño deportista una oportunidad para salir de la pobreza, y ahí surgen las presiones.

Lo anterior pueden conllevar al niño a perder el interés por el deporte, e incluso a abandonarlo definitivamente, así tenga un gran potencial.

Lo que recomiendan los expertos

Según Isabel Cuadros, directora de la Asociación Afecto contra el maltrato infantil, lo más importante es que el niño disfrute lo que esté haciendo, que se lo tome como un juego y que no haya ningún tipo de presión. Y añade que, aunque el deporte de alta competición requiere de una formación especializada, a los niños y jóvenes no los pueden privar de cosas normales de esa edad como el juego o compartir con los amigos. Según Ricardo Alberto Gutiérrez, médico deportólogo encargado de los deportes de pelota del Instituto Distrital de la Recreación y el Deporte (Idrd), el sistema oficial del país tiene un programa diseñado para los niños que tienen potencialidades deportivas, partiendo del elemento lúdico, pero con un juicioso seguimiento.

Sin embargo, el especialista explica que existen escuelas privadas de formación deportiva que no son dirigidas por personal capacitado y que funcionan con fines meramente comerciales. Es en estos lugares donde se pueden presentar las anomalías.

Se les recomienda a los padres que el proceso deportivo de sus hijos se desarrolle bajo la supervisión de un equipo profesional capacitado, y en instituciones calificadas.

 

 

Volver

 

 
 Caracas -