Altos niveles de una hormona que afecta el apetito en los seres humanos
podría tener un efecto
antidepresivo, sugiere un estudio estadounidense.
El bloqueo de la llamada hormona grelina es un tratamiento que está siendo
investigado para la
pérdida de peso, pero también puede dar lugar cambios imprevisibles en el humor.
Los investigadores comprobaron que ratones con elevados niveles de esta hormona
mostraron menos
signos de depresión y ansiedad.
Mucho que investigar
Expertos dicen que la idea es interesante pero que aún necesita ser
investigada.
La hormona grelina es liberada por el estómago vacío en el torrente sanguíneo
antes de llegar al
cerebro, donde se produce la sensación de hambre.
Un medicamento capaz de cancelar los efectos de esta hormona podría ser útil
para ayudar a
aquellos que comen poco, como los enfermos de cáncer, pero también a aquellos
que comen de más,
dicen los expertos.
En este último estudio, el Dr. Jeffrey Zigman y su equipo restringieron la
alimentación durante
10 días a ratones de laboratorio cuadruplicando así sus nieles de esta hormona.
De este modo, observaron que en comparación con los ratones que comían todo lo
que querían, estos
tenían menos niveles de ansiedad cuando fueron sometidos a pruebas de
comportamiento en
laberintos.
Ratones genéticamente depresivos
Pero el equipo también descubrió que algunos ratones son genéticamente incapaces
de responder a
esta hormona, ya que cuando se les dejó de alimentar regularmente no
experimentaron este efecto
antidepresivo.
Tampoco experimentaban este efecto antidepresivo cuando se indujo a los ratones
a situaciones de
estrés para elevar la liberación de grelina.
Se trata de ratones que al no responder a esta hormona sufren mayores síntomas
de depresión que
un ratón normal.
"Nuestros hallazgos en ratones sugieren que el estrés crónico aumenta los
niveles de la hormona
grelina, y que los comportamientos asociados a la depresión y la ansiedad
disminuyen con este
aumento" dijo el Dr. Zigman, investigador del Centro Médico Suroeste de la
Universidad de Tejas.
"Un desafortunado efecto secundario, sin embargo, es el aumento de consumo de
comida y del peso
corporal", añadió.
Las conclusiones de este estudio tendrían sentido desde un punto de vista
evolutivo, dado que
nuestros antepasados cazadores-recolectores tendrían más posibilidades de
sobrevivir si se
mantenían calmados en tiempos de hambruna y ser más efectivos a la hora de
hallar alimento.
Los investigadores ahora indagan en el efecto antidepresivo de la hormona en
condiciones tales
como la anorexia.
El profesor Stephen Bloom, experto en regulación del apetito en el Imperial
College London, dijo
que es razonable pensar que la hormona tiene un impacto en el comportamiento más
allá del hambre.
Pero añadió que aún es necesario investigar más para confirmar que puede
repercutir en el humor.
"La función del grelina en el sistema digestivo y en el cerebro posiblemente es
completamente
diferente".