Menos del 5 por ciento de la población mundial es adicta a
sustancias ilegales, según datos de la comisión de Estupefacientes
de la ONU, que inició hoy en Viena una reunión para revisar la
política contra las drogas de los últimos 10 años.
El director de la Oficina de Naciones Unidas contra las Drogas y el
Delito (ONUDD), el italiano Antonio Maria Costa, dijo en rueda de
prensa que el problema de las drogas se había "contenido, pero no
resuelto", a la vista de este porcentaje.
En 1998 la ONU lanzó en
Nueva York una estrategia para "eliminar o reducir
significativamente el cultivo ilegal de la hoja de coca, del
cannabis y de la adormidera para 2008".
Según Costa, los objetivos iniciales no se han cumplido, aunque los
adictos a drogas ilegales representan menos del 5 por ciento de la
población mundial, una cifra "cinco o seis veces inferior a los
adictos al tabaco o al alcohol".
Costa remarcó que las personas que consumen "drogas duras", las de
mayor daño a la salud, se situaba en torno a los 25 millones de
personas, un 0,5 por ciento de la población mundial.
Unas 200.000 personas mueren al año víctimas de la drogadicción, una
décima parte de los muertos debido al alcoholismo y veinte veces
menos que los muertos causados por el tabaquismo.
El vicesecretario de la ONU reconoció que existe un problema de
imagen en la lucha contra las drogas.
"Existen muy pocos recursos para tratamientos de prevención y
rehabilitación, mucho se dedica a la erradicación de los cultivos
(ilícitos) y poco a la erradicación de la pobreza", explicó.
También criticó las propuestas de legalización de las drogas como
medida para acabar con el problema: "las drogas no son peligrosas
porque sean ilegales, son ilegales porque son peligrosas", recalcó.
Los propios datos de Naciones Unidas muestran que no se han
conseguido los objetivos propuestos hace diez años en Nueva York.
La producción de cannabis se ha estabilizado en los últimos diez
años, pero se ha aumentado la concentración de tetrahidrocannabinol
(THC), el principio activo de la planta.
Eso supone un aumento indirecto de la producción porque se requiere
menos cantidad de esa sustancia, según admitió el propio Costa ante
los periodistas.
"Pese a ello, se calcula que la producción mundial de cocaína fue de
984 toneladas en 2006, es decir, un aumento del 19 por ciento
respecto de 1998", reconoce un documento oficial de la reunión.
Como causa de ese aumento se indica la mejora de las técnicas de
cultivo, el aumento de las cosechas anuales, la utilización de
variedades de mayor rendimiento y el aumento del número de plantas
por hectárea.
El cultivo de adormidera disminuyó apenas un 2 por ciento entre 1998
y 2007 -de 238.000 a 234.000 hectáreas- pero la producción de
adormidera alcanzó en 2007 las 8.800 toneladas, el doble del volumen
producido nueve años antes.
Entre 1998 y 2006 la superficie total de cultivo ilícito de coca en
Bolivia, Colombia y el Perú disminuyó en el 18 por ciento, de
190.800 hectáreas a 156.900 hectáreas.