En un artículo publicado en la revista Nature, los autores
dijeron que los alimentos contienen un tipo de azúcar a la que se
une la cepa Shiga toxigenic de la bacteria E. coli, lo que enferma a
las personas.
"El consumo frecuente de (carne roja y leche) permitiría la
incorporación del azúcar en nuestras células y, cuando comemos carne
roja infectada con E. coli, sensibilizaría nuestras células para que
sean atacadas por esta toxina", señaló Travis Beddoe, investigador
de la Monash University, en Australia.
A través del análisis de tejidos intestinales y renales, los
investigadores hallaron que las toxinas de E. coli sólo se adherían
a aquellos que tenían ese azúcar.
"Las toxinas no podrían adherirse a los tejidos humanos en ausencia
del azúcar, pero cuando se alimenta a las células humanas con él
(...) había una fuerte adherencia y un incremento de la virulencia y
la toxicidad", dijo Beddoe a Reuters en una entrevista telefónica.
Los azúcares pueden residir en cualquier lugar del tracto digestivo
humano, aunque suelen concentrarse en el estómago y los riñones, a
veces por hasta algunos días.
"Si tomamos leche o comemos mucha carne roja repondríamos estos
azúcares, que estarían allí todo el tiempo", agregó Beddoe.
La cepa Shiga toxigenic de E. coli es una forma patógena importante
de E. coli. El tipo de azúcar en cuestión es abundante en la leche
de vaca y en la carne roja, pero escaso o nulo en las aves de corral
y el pescado.