La tasa de niños prematuros ronda el 10% de los nacimientos, una
cifra que va en aumento
Un embarazo normal dura 40 semanas de media hasta el parto, y cuando
el alumbramiento se produce antes de la semana 37 de gestación se
habla de un nacimiento prematuro. Se estima que en España la tasa
oscila entre el 8 y el 10 por ciento de los nacidos vivos, y "va en
aumento de forma inexplicable, a pesar de que los cuidados durante
la gestación cada vez son mejores", según explica a BIEN la doctora
Carmen Rosa Pallás, neonatóloga del Hospital 12 de Octubre de
Madrid. No se conocen todas las causas, aunque sí que se ha
establecido el aumento de la edad materna, el incremento de las
técnicas de fertilización in vitro, las infecciones subclínicas y el
estrés o el consumo de ciertas drogas como posibles motivos que
inducen a una mayor prematuridad. Sin embargo, uno de cada tres
partos prematuros sucede en mujeres sin ningún problema. Hasta la
fecha, añade la experta, se han intentado llevar a cabo grandes
esfuerzos para reducir estas tasas, pero sorprendentemente no han
sido efectivos.
Al igual que sucede en los países de nuestro entorno, sobreviven
recién nacidos con edades gestacionales de más de 24 semanas, según
explica a BIEN el doctor Josep Perapoch, neonatólogo del Hospital
Vall d'Hebron. "La mortalidad es muy variable dependiendo
básicamente de la edad gestacional, aunque existen otros factores
que también pueden influir", asegura. En los recién nacidos que
pesan menos de 1.500 gramos, la mortalidad ronda el 10 por ciento.
Estos niños nacen con una inmadurez en muchos órganos (pulmones,
corazón, riñones, etc.) que les obliga a mantener una respiración
asistida, una alimentación vía sonda nasogástrica, un control
continuo de las constantes vitales... "El tratamiento, en ocasiones,
es muy complejo y no basta con permanecer en la incubadora. Los
profesionales de diversas disciplinas trabajan unidos durante meses
para evitar que la fragilidad del niño ocasione más problemas. Al
ser más vulnerable, tiene más riesgo de sufrir complicaciones como
infecciones o muerte súbita", detalla. Pero lo normal es que se dé
el alta un par de semanas antes de la fecha en la que deberían haber
nacido con normalidad.
Consecuencias para el bebé
Muchos niños prematuros son completamente normales, aunque en
este grupo se observa un mayor porcentaje de problemas motores como
parálisis cerebrales y patologías visuales o de audición. Además,
durante la adolescencia estos chicos tienen más riesgo de mortalidad
y las chicas tienen más probabilidad de tener un hijo también
prematuro. Según un estudio dirigido por el doctor Fernando Mulas,
jefe de Neuropediatría del Hospital La Fe (Valencia), los niños
prematuros sufren más trastornos de hiperactividad, dificultades en
el aprendizaje y mayores problemas de conducta. Esto se puede deber
a la situación de estrés que viven en la incubadora y que les
convierte en personas más inquietas, indica la doctora Pallés, quien
defiende los cuidados centrados en el desarrollo. Esta práctica
comprende intervenciones dirigidas a mejorar tanto el ambiente de
luces, ruidos… como el microambiente en que se desarrolla el niño
(postura, manipulaciones, dolor, etcétera) con la finalidad de que
el entorno sea lo más parecido al útero materno. Además de actuar
con la familia para facilitar al máximo su papel de cuidador
principal. "Dejan de ser meros espectadores para convertirse en
partícipes activos en las unidades de neonatología. La cercanía con
la madre favorece un mejor desarrollo psicomotriz, una mayor
estimulación y un aumento de sensación de seguridad al bebé",
precisa la especialista.
A su juicio, es normal que surja una cierta conducta de
sobreprotección hacia estos niños, aunque los padres tampoco se
deben obsesionar y convertir a estos niños en "más vulnerables".
Guía práctica para los cuidados
No es fácil para los padres superar el shock de la prematuridad
mientras sólo se les permite acompañar a sus hijos en una unidad de
cuidados intensivos neonatales. Por eso, la pedagoga y filóloga Nora
Rodríguez ha querido recoger en el libro Hijos prematuros. Amor
infinito (de La Esfera de los Libros) una serie de consejos que den
respuestas a los padres y les ayuden a favorecer un desarrollo
adecuado de sus hijos no sólo en el hospital, sino también en el
hogar, y hasta la adolescencia.
Según esta experta, es normal que los progenitores de niños
prematuros pasen por una situación de incertidumbre (por la
evolución del bebé) y sientan importancia al no poder cuidarle y una
serie de emociones contradictorias, por lo que se les debería
ofrecer información positiva para evitar la ansiedad.
Además, la falta de cariño de los padres puede dificultar el
correcto funcionamiento biológico y neurológico del niño, con
consecuencias sociales.
Estimulación temprana
Desde la Asociación de Prematuros sin Fronteras de Canarias se
trabaja para lograr el máximo desarrollo posible de los niños
prematuros hasta los siete años. Su presidenta, Elena Melián,
destaca que la atención temprana tiene varios objetivos como apoyar
a los padres, evaluar el crecimiento y el desarrollo del bebé, así
como dar guías para estimularlo e identificar y tratar los problemas
que resultan de su patología neonatal. Ante todo se recomienda
fomentar el contacto social para aportar consuelo y sensaciones
placenteras.
En algunos hospitales, añade Nora Rodríguez, se recurre a la
musicoterapia para estimular a los niños prematuros, ya que se ha
demostrado que no sólo disminuye el estrés del niño, sino que se
consigue el alta una semana antes, según una investigación del
Hospital Universitario de Tenerife.
La estimulación temprana ayuda a los pequeños a relacionarse con el
medio con un menor esfuerzo y mejora su atención.