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La muerte súbita del deporte es
prevenible
La realización de un chequeo médico y un electrocardiograma
permite identificar a las personas en riesgo de sufrirla
El domingo pasado, más de 5000 personas se animaron a correr los 42
kilómetros de la 8a. Maratón Internacional de Buenos Aires, y tan
sólo unas semanas antes fueron 15.000 las que tomaron parte de los
10 kilómetros de Nike. Se estima que en los últimos cinco años el
número de inscriptos a las carreras de calle ha aumentado 600 por
ciento.
Para muchos, estos encuentros multitudinarios son la excusa perfecta
para volver a abrazar la práctica deportiva olvidada. Pero lo que no
siempre se tiene presente es la importancia de pasar por el
consultorio médico antes de calzarse las zapatillas, para un chequeo
que descarte la existencia de algún factor de riesgo cardíaco.
Y esto vale no sólo para los flamantes corredores, sino para todo
aquel que pretende iniciarse en cualquier práctica deportiva.
Recientemente, fue la FIFA la que recomendó que los controles
cardíacos preventivos deberían generalizarse a todos los
futbolistas.
La FIFA respondió así a la inquietud generada por la muerte súbita
de varios futbolistas, como la del español Antonio Puerta, en 2007,
que tras desvanecerse en un partido de fútbol sufrió un paro
cardíaco resultado de una malformación cardíaca congénita.
"Sabemos que podemos reducir el riesgo de una muerte súbita por paro
cardíaco mediante un examen médico preventivo ?declaró entonces el
doctor Jiri Dvorak, médico en jefe de la FIFA?. Estamos cada vez más
convencidos de que este examen preventivo debería ser obligatorio en
general."
Hoy existen evidencias sólidas que respaldan la utilidad del examen
médico previo al inicio de una práctica deportiva. En Italia,
comentó el doctor Roberto Peidro, director del Departamento Médico
del club Independiente, "se estableció por ley en 1982 que para
hacer deporte hay que hacerse un examen médico y un
electrocardiograma obligatorio. Cuando en 2005 se estudió el impacto
de esa medida se halló que las muertes súbitas en el deporte
italiano se redujeron en un 90 por ciento".
En busca del diagnóstico
De las distintas afecciones cardíacas congénitas en las que la
práctica deportiva puede desencadenar una muerte súbita, la más
frecuente es la cardiomiopatía hipertrófica, que suele manifestarse
antes de los 35 años. "Se trata de un engrosamiento del músculo
cardíaco, que es de origen genético", explicó a La Nacion el doctor
William McKenna, director de Cardiología de la Juventud del Hospital
del Corazón, de Londres, Inglaterra.
Son varios los caminos por los cuales las formas severas de la
miocardiopatía hipertrófica pueden llevar a la muerte súbita durante
la actividad física intensa (ver ilustración).
"El engrosamiento de la pared del ventrículo puede hacer que, ante
un esfuerzo, se obstruya la salida de sangre del corazón, lo que
puede generar un síncope ?agregó Peidro, director del Centro de Vida
de la Fundación Favaloro?. Pero esta afección también presenta una
desorganización de las fibras musculares del corazón, capaz de
causar la aparición de arritmias ventriculares."
El examen médico y el electrocardiograma permiten identificar a las
mayoría de los casos de miocardiopatía hipertrófica, que luego
pueden ser confirmados mediante un ecocardiograma o una resonancia
magnética, o incluso por análisis genéticos.
"Si bien el análisis genético permite detectar la presencia de las
anormalidades genéticas que causan esta enfermedad, difícilmente se
cuente con los recursos económicos como para utilizarlos en todas
las personas", comentó McKenna, que visitó la Argentina para
participar de un encuentro sobre avances en miocardiopatía
hipertrófica, organizado por la Fundación Favaloro.
Pero si de lo que se trata es de identificar a personas en riesgo de
muerte súbita en la población general, opinó McKenna, evaluar los
antecedentes familiares de muerte cardíaca precoz es mucho más
costo-efectivo, ya que se trata de una enfermedad hereditaria. Y eso
lo puede hacer el médico clínico en su consulta de rutina.
Hoy, comentó Peidro, existen varias formas de tratar la
miocardiopatía hipertrófica. "Uno puede prevenir la muerte súbita, e
incluso hay personas que han sufrido un paro cardíaco de este tipo y
han sido rescatadas y pueden llevar una vida normal", agregó.
Distintos tratamientos
Son varios los tratamientos que se emplean en pacientes con
miocardiopatía hipertrófica para prevenir la muerte súbita. "Uno es
la colocación de un marcapasos especial llamado desfibrilador
cardíaco implantable, que es capaz de reconocer arritmias
potencialmente peligrosas y revertirlas con un shock eléctrico",
comentó el doctor McKenna.
En otros casos, completó el doctor Peidro, "se puede optar por
procedimientos quirúrgicos, aunque lo más frecuente es el uso de
medicamentos como los betabloqueantes o los antagonistas cálcicos".
Pero más allá del tratamiento a elegir, la actividad física intensa
es desaconsejada ante la miocardiopatía hipertrófica. "Hay pacientes
que pueden realizar actividad física de baja intensidad, como
caminar, andar en bicicleta o trotar un poco. Pero hay deportes como
el fútbol, el rugby o el básquet, que estas personas no deben hacer
ni en forma recreativa", concluyó Peidro. |
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