En Estados Unidos actualmente más de 200 mil hispanos sufren
Alzheimer y aproximadamente 40 por ciento de ellos permanecen sin
diagnosticarse o tratarse, según un estudio difundido en la
Conferencia Internacional sobre la Enfermedad de Alzheimer (ICAD).
Sin embargo la pérdida de la memoria puede prevenirse haciendo
ejercicio regularmente y estando activo mental y socialmente, según
estudios recientes. Aquí te damos algunas actividades recomendadas
por los expertos para prevenir el Alzheimer.
Caminar para no olvidar
De acuerdo con un estudio clínico realizado por la Universidad de
Melbourne, en Australia, caminar parece mejorar la memoria en las
personas de más de 50 años que sufren de una pequeña disminución de
sus capacidades mentales.
"Este estudio clínico es aparentemente el primero en mostrar que el
ejercicio mejora las funciones cognitivas de las personas mayores,
cuyas funciones cerebrales están ligeramente disminuidas", escribió
el Dr. Nicola Lautenschlager de la Universidad de Melbourne
(Australia), principal autor de esta investigación.
Los participantes, elegidos al azar y de 50 años o más, efectuaron
142 minutos de ejercicio cada semana, o 20 minutos por día en
promedio. El estudio mostró que sus funciones cognitivas, medidas
por la ADAS (Alzheimer's Disease Assessment Scale), mejoraron 0.69
puntos con respecto a un grupo sedentario. Lo mejor de todo es que
las ventajas del ejercicio físico persistieron durante al menos doce
meses luego del finalizado el programa.
De acuerdo con los National Institutes of Health (NIH), la
enfermedad de Alzheimer (EA) es un trastorno cerebral que afecta
gravemente la capacidad de una persona para llevar a cabo sus
actividades cotidianas y que suele comenzar después de los 60 años.
El riesgo aumenta a medida que la persona envejece y es mayor si hay
personas en la familia que tuvieron la enfermedad.
Otros consejos
R. Scott Turner, director del Memory Disorders Program en el Centro
Médico de la Georgetown University también ofrece los siguientes
consejos para prevenir el y la demencia en general:
1. No fumar.
1. Alcohol en moderación (1-2 copas al día como máximo).
3. Mantén tu peso ideal.
4. Permanece activo físico, mental y socialmente. Esto incluye hacer
ejercicio, no ver tanta televisión, fortalecer lazos sociales.
5. Una buena dieta incluye coloridas frutas y vegetales, limitando
el consumo de azúcar, sal y grasas y comiendo más ácidos omega, del
salmón, el pescado y las nueces.
6. Permanecer estudiando siempre disminuye los riesgos.
7. Evita golpes en la cabeza, usa tu cinturón al manejar, casco
cuando usa bicicleta.
8. Monitorea y atiendete si sufres depresión, ansiedad,
hipertensión, diabetes, colesterol, desórdenes de la tiroides.
9. Prevén un infarto.
Riesgo en los latinos
Los resultados, que fueron presentados en la Conferencia
Internacional sobre el Alzheimer reflejan que el riesgo de padecer
esta enfermedad entre los hispanos es más alto que en otros
colectivos.
Ello se debe, en parte y según detallaron los promotores del estudio
en un comunicado, al aumento de la población de la tercera edad,
factores genéticos y hereditarios y tasas más altas de diabetes e
hipertensión.
"Sabemos que la comunidad hispana necesita más educación sobre los
beneficios del diagnóstico y tratamiento tempranos de la
enfermedad", dijo al respecto el profesor del Departamento de
Neurología en la Universidad de Pittsburgh Óscar López.
En su opinión, "esto debería servir como un llamado a la acción para
que las familias hispanas busquen las señales tempranas de la
enfermedad en sus seres queridos y hablen con un doctor lo más
pronto posible si sospechan que existen síntomas".
"Frecuentemente los hispanos descartan los síntomas de la enfermedad
de Alzheimer al considerarlos señales normales de envejecimiento y
esperan años antes de consultar con su médico", añadió la presidenta
y directora ejecutiva del Consejo Nacional Hispano para el Adulto
Mayor (NHCOA, por su sigla en inglés), Yanira Cruz.
Por ello, instó a los médicos de atención primaria con pacientes
hispanos a que realicen pruebas para la detección de las señales de
demencia a una edad más temprana, entre los 55 y 60 años.