El trastorno afectivo bipolar es también conocido como manía
depresiva o depresión bipolar. Los afectados por este desorden
experimentan cambios de humor extremos, que van desde las
profundidades de la depresión a las alturas de la euforia (llamada
manía). El número, frecuencia y duración de estos períodos de
depresión y manía varían de persona en persona.
Causas
Los últimos estudios muestran que el trastorno afectivo bipolar
tiende a ser hereditario. Los investigadores están tratando de
identificar los genes que pueden llevar al desarrollo de esta
enfermedad. Los episodios individuales de esta enfermedad suelen
dispararse por sucesos estresantes.
Síntomas
Los síntomas de la depresión incluyen:
- Persistente ánimo depresivo, con sentimientos de infelicidad
- Pérdida de interés en actividades de las que se disfrutaba
- Irritabilidad o agitación
- Dificultad para concentrarse
- Pérdida de autoestima y confianza en sí mismo
- Pensamientos del tipo "no vale la pena seguir viviendo"
- Cansancio y problemas para dormir, a menudo despertarse temprano
por la mañana con la sensación de no haber descansado
- Apetito distorsionado
- Pérdida de interés en el sexo
Los síntomas de la manía incluyen:
- Alegría exagerada, a menudo la persona está eufórica, con una
irrefrenable sensación de bienestar y presume de ello
- Aumento de energía e hiperactividad
- Aumento del caudal verbal, muchas veces la persona habla más alto
y rápido que lo normal
- Menos necesidad de dormir
- Pérdida de inhibiciones, que puede conducir a conductas
inapropiadas e impulsivas
- Ideas y planes grandiosos y exageradamente optimistas
- En los casos severos los pacientes pueden desarrollar síntomas
psicóticos, delirios o alucinaciones.
Tratamiento
Los episodios depresivos son tratados de la misma forma que otros
problemas depresivos: con terapia psicológica y medicación
antidepresiva. Los episodios de manía son tratados por lo general
con medicación anti-psicótica (por ejemplo medicamentos como
clorpromazina y haloperidol). Estos pueden causar efectos
secundarios que incluyen rigidez, temblores, sequedad bucal y
constipación. Se pueden tratar estos efectos secundarios con otras
medicinas. A veces los pacientes necesitan ser ingresados en un
hospital para recibir el tratamiento. En otras ocasiones, durante
episodios agudos, se usan medicamentos para estabilizar el humor.
Estos se usan también en terapias preventivas de larga duración,
para evitar recaídas. El más usado es el litio.