La epidemia de obesidad entre los jóvenes ha provocado que
algunos adolescentes obesos sufran problemas de hígado provocados
por el exceso de grasa y que varios de ellos requieran un
transplante.
Muchos más necesitarán un nuevo hígado cuando tengan 30 ó 40 años,
dicen los expertos que recomiendan a los pediatras prestar más
atención. Los niños hispanos, además, son los más proclives a sufrir
la enfermedad, llamada enfermedad hepática grasa no alcohólica.
El problema, que puede causar cirrosis hepática o cáncer de hígado,
se ha descubierto en niños de Estados Unidos, Europa, Australia y
hasta en algunos países en vías de desarrollo, según una serie de
estudios médicos recientes y de médicos entrevistados por la AP.
La Fundación Estadounidense del Hígado y otros expertos calculan que
de un 2% a un 5% de niños estadounidenses mayores de 5 años y con
problemas de obesidad o sobrepeso padecen la dolencia.
"Es claramente la causa más común de la enfermedad degenerativa del
hígado", dijo el doctor Ronald Sokol, director de proyectos de la
Fundación Estadounidense del Hígado y un especialista en este órgano
en el Hospital Infantil y la Universidad de Colorado, en Denver.
Algunos expertos creen que hasta el 10% de todos los niños y la
mitad de los que son obesos podrían sufrir la enfermedad, pero
dijeron que muy pocos se hacen el análisis de sangre que puede
indicar su presencia. La única forma segura de diagnosticar la
dolencia es haciéndose una biopsia.
A medida que la grasa se acumula, el hígado puede inflamarse y
llenarse de cicatrices con el paso del tiempo, provocando cirrosis,
una enfermedad grave. En el pasado la cirrosis era provocada en su
mayor parte por la hepatitis o por beber mucho alcohol. El cáncer de
hígado puede ser el siguiente paso, pero si no se ha desarrollado
cirrosis, la enfermedad hepática grasa no alcohólica puede curarse
perdiendo peso.
Los niños con grasa en el estómago o a veces con diabetes,
colesterol elevado y problemas de corazón son más proclives a sufrir
la enfermedad. Sin embargo, también ha llegado a descubrirse en
pocos niños de peso normal.
La alimentación, el ejercicio y la genética son factores clave en el
desarrollo de la enfermedad. El problema es mayor entre hispanos,
relativamente poco común entre afroamericanos y más común entre
niños que niñas.
"Hay gente en sus 30 ó 40 años que necesitará un transplante de
hígado" por haber desarrollado la enfermedad cuando eran niños, dijo
el doctor José Derdoy, director de transplantes de hígado en el
centro infantil Cardinal Glennon, en San Luis. Uno de sus pacientes
fue un chico de 15 años que pesaba 240 kilos (530 libras).